No te hundas jamás, recuerda que cuando estés triste siempre habrá a tu lado alguien que agache contigo la cabeza, que llore contigo, que grite de rabia, que sienta miedo, que sufra porque tu sufras. Que cuando estés feliz corra contigo, salte, cante, acaricie el cielo, baile bajo pleno sol o bajo una catarata de agua. Alguien que en los momentos más difíciles te apoyará, sacará la cara por ti incluso cuando pienses que nadie lo hará, luchará por tus sueños, y es que ese alguien no se irá de tu lado, vinisteis juntos a este mundo y os marchareis igual, unidos, de la mano... y es que ese alguien eres tú.
La gente está obsesionada con buscar un acompañante para siempre, no se dan cuenta que es absurdo, eso no lo decides tú, lo decide la vida. Aprende primero a valorarte y a quererte. Aprende a estar solo, a entenderte tu mismo y observar cada una de tus peculiaridades. Observa cada poro de tu piel, acepta cada uno de tus defectos. Aprende a disfrutar sin necesitar a nadie a tu alrededor, a no buscar a nadie cuando entras a casa, no esperar a nadie para contarle tus días, a no suponer que siempre encontrarás una respuesta. Aprende a ser feliz contigo misma. Se necesita estar solo para poder estar bien acompañado, necesitas haber probado la libertad para compartirla con alguien. Y que si cumples todo esto la próxima vez que ames, amarás mejor, con más fuerzas, más ganas y amando cada parte de esa persona. Que no tienes que buscar nada, que eso llega solo, y sino llega pues tampoco pasa nada, sabrás ser feliz contigo misma. Fotografía: Paco Vallejo Be happy

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