Porque al final de cuentas lo que importa es lo vivido y lo disfrutado, vivir cada día haciendo lo que realmente sientas es lo único que te dará la felicidad, darlo todo en cada paso, mostrarte aunque temas sufrir y dejar de lado el miedo que nos recorre. Después de todo te das cuenta que las cosas buenas están en las experiencias más excitantes, esas en las que no tienes ni idea de que pasará, esas en las que descubres nuevos lugares y nuevas maneras de ver el mundo. Y es que al fin y al cabo somos los únicos que podemos salvarnos de caer mil veces en la misma piedra, los únicos en poder decidir darle un giro a nuestra vida. Al fin y al cabo somos nosotros los que decidimos qué y cuándo arriesgar.
La gente está obsesionada con buscar un acompañante para siempre, no se dan cuenta que es absurdo, eso no lo decides tú, lo decide la vida. Aprende primero a valorarte y a quererte. Aprende a estar solo, a entenderte tu mismo y observar cada una de tus peculiaridades. Observa cada poro de tu piel, acepta cada uno de tus defectos. Aprende a disfrutar sin necesitar a nadie a tu alrededor, a no buscar a nadie cuando entras a casa, no esperar a nadie para contarle tus días, a no suponer que siempre encontrarás una respuesta. Aprende a ser feliz contigo misma. Se necesita estar solo para poder estar bien acompañado, necesitas haber probado la libertad para compartirla con alguien. Y que si cumples todo esto la próxima vez que ames, amarás mejor, con más fuerzas, más ganas y amando cada parte de esa persona. Que no tienes que buscar nada, que eso llega solo, y sino llega pues tampoco pasa nada, sabrás ser feliz contigo misma. Fotografía: Paco Vallejo Be happy
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