Como las alas de una mariposa en pleno vuelo, como una estrella fugaz, como el polvo de hadas, como el caminar de un gigante, como los sueños mismos, la felicidad viene y va. Aprovecha cada segundo y sonríe, da igual con quien, da igual donde, da igual por qué, simplemente sonríe, sonríe le a la vida. Solo esa es la verdadera fórmula para ser feliz, para contagiar la felicidad, para disfrutar la vida. Aprovecha las oportunidades que te da el destino y no te limites a lo que tienes planeado, improvisa, construye y destruye, ríe, llora, ama, salta, canta, baila... pero sé siempre feliz.
La gente está obsesionada con buscar un acompañante para siempre, no se dan cuenta que es absurdo, eso no lo decides tú, lo decide la vida. Aprende primero a valorarte y a quererte. Aprende a estar solo, a entenderte tu mismo y observar cada una de tus peculiaridades. Observa cada poro de tu piel, acepta cada uno de tus defectos. Aprende a disfrutar sin necesitar a nadie a tu alrededor, a no buscar a nadie cuando entras a casa, no esperar a nadie para contarle tus días, a no suponer que siempre encontrarás una respuesta. Aprende a ser feliz contigo misma. Se necesita estar solo para poder estar bien acompañado, necesitas haber probado la libertad para compartirla con alguien. Y que si cumples todo esto la próxima vez que ames, amarás mejor, con más fuerzas, más ganas y amando cada parte de esa persona. Que no tienes que buscar nada, que eso llega solo, y sino llega pues tampoco pasa nada, sabrás ser feliz contigo misma. Fotografía: Paco Vallejo Be happy

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