Cuando te fallan las personas que tú pensabas que siempre estarían a tu lado es cuando te das cuenta de lo poco que estaban, de lo mucho que has dado tu por ellos y de lo mal que devuelve la gente las cosas. De que te tienes que volver fuerte cuando lo único que quieres es meterte en la cama y llorar. Que no sirven de nada los años y los actos porque la gente viene y va, y quien creías que era hoy ya no es y quien pensabas que jamás sería ya lo es todo. Que ni los buenos son los buenos y que los malos quizás si lo sean. Que nunca se sabe lo que algo puede doler hasta que duele y escuece. Que lo que se fue ya no volverá y lo que viene nadie lo sabrá.
La gente está obsesionada con buscar un acompañante para siempre, no se dan cuenta que es absurdo, eso no lo decides tú, lo decide la vida. Aprende primero a valorarte y a quererte. Aprende a estar solo, a entenderte tu mismo y observar cada una de tus peculiaridades. Observa cada poro de tu piel, acepta cada uno de tus defectos. Aprende a disfrutar sin necesitar a nadie a tu alrededor, a no buscar a nadie cuando entras a casa, no esperar a nadie para contarle tus días, a no suponer que siempre encontrarás una respuesta. Aprende a ser feliz contigo misma. Se necesita estar solo para poder estar bien acompañado, necesitas haber probado la libertad para compartirla con alguien. Y que si cumples todo esto la próxima vez que ames, amarás mejor, con más fuerzas, más ganas y amando cada parte de esa persona. Que no tienes que buscar nada, que eso llega solo, y sino llega pues tampoco pasa nada, sabrás ser feliz contigo misma. Fotografía: Paco Vallejo Be happy
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