Aún me pregunto si sigo viva, la respuesta es siempre sí, sino lo estuviese no seguiría sintiendo este dolor, aunque no entiendo como no me ha matado ya, como no me ha llevado por delante. Me odio a mí por sentirlo y al mundo en todo su esplendor por no poder evitarmelo. Me odio por no poder mantenerme siempre fuerte, por no seguir, por no subir, por no poder sacarlo de mi. La vida a perdido mucho para mí, no es la misma, el sol no brilla de la misma manera ni si quiera calienta igual. Simplemente todo es distinto.
No sé que habrá ahí arriba ni por qué ha decidido que esto me duela así, supongo que será lo que merezco, morir en vida.
La gente está obsesionada con buscar un acompañante para siempre, no se dan cuenta que es absurdo, eso no lo decides tú, lo decide la vida. Aprende primero a valorarte y a quererte. Aprende a estar solo, a entenderte tu mismo y observar cada una de tus peculiaridades. Observa cada poro de tu piel, acepta cada uno de tus defectos. Aprende a disfrutar sin necesitar a nadie a tu alrededor, a no buscar a nadie cuando entras a casa, no esperar a nadie para contarle tus días, a no suponer que siempre encontrarás una respuesta. Aprende a ser feliz contigo misma. Se necesita estar solo para poder estar bien acompañado, necesitas haber probado la libertad para compartirla con alguien. Y que si cumples todo esto la próxima vez que ames, amarás mejor, con más fuerzas, más ganas y amando cada parte de esa persona. Que no tienes que buscar nada, que eso llega solo, y sino llega pues tampoco pasa nada, sabrás ser feliz contigo misma. Fotografía: Paco Vallejo Be happy
sin palabras...
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar