Te paras en seco, ni pestañeas, tus pensamientos van de un lado a otro de tu cabeza, tus ojos están estáticos, los pájaros vuelan rápido, el aire entra por la ventana, un aire cálido, quizá demasiado cálido. El sol empieza a esconderse, ¿a dónde irá ahora?. Dejas que pasen las horas simplemente mirando, mirando como pasa el tiempo, mirando por una ventana, viendo como todo sigue su curso menos tú, que estás aquí parado, mirando por esta ventana, sin encontrar ningún pensamiento claro y sin poder moverte por miedo a fallar.
La gente está obsesionada con buscar un acompañante para siempre, no se dan cuenta que es absurdo, eso no lo decides tú, lo decide la vida. Aprende primero a valorarte y a quererte. Aprende a estar solo, a entenderte tu mismo y observar cada una de tus peculiaridades. Observa cada poro de tu piel, acepta cada uno de tus defectos. Aprende a disfrutar sin necesitar a nadie a tu alrededor, a no buscar a nadie cuando entras a casa, no esperar a nadie para contarle tus días, a no suponer que siempre encontrarás una respuesta. Aprende a ser feliz contigo misma. Se necesita estar solo para poder estar bien acompañado, necesitas haber probado la libertad para compartirla con alguien. Y que si cumples todo esto la próxima vez que ames, amarás mejor, con más fuerzas, más ganas y amando cada parte de esa persona. Que no tienes que buscar nada, que eso llega solo, y sino llega pues tampoco pasa nada, sabrás ser feliz contigo misma. Fotografía: Paco Vallejo Be happy

Comentarios
Publicar un comentario