Se va. Se acabó.
No hay marcha atrás, ya solo podemos mirar hacia el futuro.
El 2015 se está marchando. Un año muy heterogéneo, momentos felices, momentos tristes, nostálgicos, rabiosos, románticos, relajados, vagos e incluso ansiosos.
Creo que durante todo el año hay sentimientos que van de la mano en todas las personas.
En mi año he tenido una mezcla que jamás me hubiese esperado y es cierto que he aprendido muchas cosas.
Ha sido un año difícil, pero siempre con la frente en alto.
Muchos sueños cumplidos y muchos más por cumplir.
Existen momentos de desesperación, de llanto. Momentos en los que no puedes respirar, en los que no puedes parar de llorar.
Pensar y sentir que no tienes valor para nadie. Y estos son los momentos que te das cuenta que personas están ahí, a tu lado, y de quienes no. Y posiblemente te sorprenderás. Te sorprenderás porque personas que pensabas que siempre estarían simplemente desaparecen, y otras que ni pensaste aparecen a tu lado, dejándote llorar en su hombro, sujetándote la cabeza y secando tus lágrimas, levantándote y sacándote a bailar, cantar o hablar. Simplemente despejando tu cabeza.
Sentirás la soledad cuando no tengas alguien con quien hablar. Parece horrible. Fría, vacía, sin salida, oscura, dramática...
Pero llega un momento en el que te acostumbras a vivir con ella, y créeme cuando te digo que no es tan mala, comienza a ser cálida y el sol poco a poco se va asomando.
Lo único malo es que te terminas acostumbrando a ella, y cuando alguien intenta acercarse no te fías, te aparecen dudas, tales como: ¿destruirá mi paz?, ¿me aceptará como soy?, ¿se sentará conmigo o me echará para poder tumbarse?... Y es realmente difícil ser valiente y dejar un hueco en eso que has construido con tanto esfuerzo, ese sitio en el que puedes respirar, en el que has aliviado el dolor y has olvidado ausencias.
No hay marcha atrás, ya solo podemos mirar hacia el futuro.
El 2015 se está marchando. Un año muy heterogéneo, momentos felices, momentos tristes, nostálgicos, rabiosos, románticos, relajados, vagos e incluso ansiosos.
Creo que durante todo el año hay sentimientos que van de la mano en todas las personas.
En mi año he tenido una mezcla que jamás me hubiese esperado y es cierto que he aprendido muchas cosas.
Ha sido un año difícil, pero siempre con la frente en alto.
Muchos sueños cumplidos y muchos más por cumplir.
Pensar y sentir que no tienes valor para nadie. Y estos son los momentos que te das cuenta que personas están ahí, a tu lado, y de quienes no. Y posiblemente te sorprenderás. Te sorprenderás porque personas que pensabas que siempre estarían simplemente desaparecen, y otras que ni pensaste aparecen a tu lado, dejándote llorar en su hombro, sujetándote la cabeza y secando tus lágrimas, levantándote y sacándote a bailar, cantar o hablar. Simplemente despejando tu cabeza.
Sentirás la soledad cuando no tengas alguien con quien hablar. Parece horrible. Fría, vacía, sin salida, oscura, dramática...
Lo único malo es que te terminas acostumbrando a ella, y cuando alguien intenta acercarse no te fías, te aparecen dudas, tales como: ¿destruirá mi paz?, ¿me aceptará como soy?, ¿se sentará conmigo o me echará para poder tumbarse?... Y es realmente difícil ser valiente y dejar un hueco en eso que has construido con tanto esfuerzo, ese sitio en el que puedes respirar, en el que has aliviado el dolor y has olvidado ausencias.
Y lo piensas, le das mil y una vuelta a la cabeza. Pero no te sientes preparada, necesitas más tiempo para ti, más tiempo para desintoxicarte de malos momentos o personas.
Llega un punto en el que entiendes las cosas. No te queda más remedio que asumir y seguir.
Entiendes que por mucho que quieras no puedes retener a nadie a tu lado, quien quiere se queda y quien no tiene la puerta abierta.
Tampoco controlas todo lo que pasa en el mundo, no puedes decidir por nadie e incluso a veces debes callarte y dejar que cada uno choque contra su propio muro. Por mucho que estén oyendo tu consejo no significa que los escuchen. Así que vive, deja vivir y no te angusties, vamos, eso de hakuna matata.
Piensa primero en ti, después en ti y por último en ti.
Ya está bien de solo estar pendiente del mundo, tomate tus momentos y disfruta de ti, porque para poder estar bien con el mundo primero debes de estarlo contigo, primero debes sonreír a la vida. Nadie dice que sea fácil, pero ella es muy agradecida y si lo haces recibirás millones de cosas buenas.
A demás es más sencillo vivir siendo feliz que vivir amargados, con malas caras y malos sentimientos.
Tenemos que pasar más de lo que digan y pensar más en lo que nos gusta. Nadie es dueño de nosotros y mucho menos nos pueden condicionar.
Haz lo que quieras, cuando quieras y como quieras, siempre que no dañes a nadie.
Al fin y al cabo se trata de disfrutar, de ser positivos y de afrontar lo que venga.
En cuanto al amor, es todo tan difuso a veces...
Si algo he aprendido este año es que si no quieren compartir la vida contigo que se larguen. Vales mucho y no tienes que mendigar amor. Es mejor esperar, aunque tengan que pasar años, pero no cojas lo primero que venga por no sentirte sola.
Cuando tenga que llegar, que sea alguien que te llene en todos los sentidos, que te haga ver el mundo a color y te haga volar. Que no sea ni rápido ni lento, simplemente que siga siempre hacia delante.
El mundo no se va a acabar mañana y no tienes la necesidad dejarte ir por inercia, si no quieres estar con alguien, no lo estés.
Las malas decisiones se pagan muy caras, así que no hagas las cosas porque sí, no pienses demasiado pero piensa.
No naciste para nadie, así que no te engañes. Naciste para ser feliz y si no lo eres muévete, el tiempo no se desperdicia.
Si esa persona tiene que llegar, llegará. Y sino pues no pasa nada.
Así que no temas en probar, pero no te lances al vacío. Queda, siéntate y tomate un café, habla y hazlo mucho porque así descubrirás si te llena o no.
Si funciona genial y sino, no te has metido en un cofre sin llave.
Así que sí, el 2015 ha sido movido. Esperemos que el 2016 traiga muchas cosas buenas y que apliquemos todo lo que ya nos han ido enseñando los años pasados.
Que no nos dejemos hundir.
Que si tenemos que llorar, lloremos.
Que si queremos saltar, saltemos.
Que si queremos bailar, bailemos.
Que si queremos besar, besemos.
Que si queremos beber, bebamos.
Que si queremos soñar, soñemos.
Que no nos dejemos llevar por el mundo y que construyamos nuestro propio mundo.
Feliz 2016, que os traiga muchos momentos felices y que no olvidéis luchar por vuestros sueños, porque son la única puerta hacia la eternidad.
Love yourself a little more in 2016.
Be happy.







Comentarios
Publicar un comentario