Que se lo digan a Romeo y Julieta que murieron por amor, que muerte más trágica o por otro lado que muerte más dulce, fallecer por la persona que amas y morir a su lado. El amor a veces puede ser algo prohibido, pero hay que saber romper esas barreras que nos impiden ser felices junto a la persona que amamos. Hay que aprender a sorprender a esa persona día a día, ha sacarle sonrisas enormes y a la misma vez hacerle temblar con un beso. A veces el amor es tan trágico que nunca sabremos cual puede ser el límite de un amor verdadero. A veces el amor nos hace ver las cosas mucho más bella y hacer que las peleas desaparezcan.
La gente está obsesionada con buscar un acompañante para siempre, no se dan cuenta que es absurdo, eso no lo decides tú, lo decide la vida. Aprende primero a valorarte y a quererte. Aprende a estar solo, a entenderte tu mismo y observar cada una de tus peculiaridades. Observa cada poro de tu piel, acepta cada uno de tus defectos. Aprende a disfrutar sin necesitar a nadie a tu alrededor, a no buscar a nadie cuando entras a casa, no esperar a nadie para contarle tus días, a no suponer que siempre encontrarás una respuesta. Aprende a ser feliz contigo misma. Se necesita estar solo para poder estar bien acompañado, necesitas haber probado la libertad para compartirla con alguien. Y que si cumples todo esto la próxima vez que ames, amarás mejor, con más fuerzas, más ganas y amando cada parte de esa persona. Que no tienes que buscar nada, que eso llega solo, y sino llega pues tampoco pasa nada, sabrás ser feliz contigo misma. Fotografía: Paco Vallejo Be happy

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