Se encuentra escondida en esos pequeños rincones de la vida. Esos rincones que nos dejan nostalgia a veces, rincones secretos, escondidos, esos que buscamos para besarnos enloquecidamente, esos de los que nadie habla, de los que sirven para tomarte la última copa antes de entrar a bailar toda la noche, en los que te pones a salvo del ardiente sol un angustioso día de verano. Esos rincones donde hallamos la felicidad en pequeños momentos, donde nuestro tiempo se para por unos segundos y nos deja coger aire y sonreír. Porque no hay nada más bello en este mundo que sonreír a pesar de todo, de sentirte fuerte en ese momento que nunca volverá. Dicen que es tan efímera como el humo y que no todo el mundo sabe de ella. A veces aparece para iluminar el mundo de los que menos tienen y se enfada y desaparece de la vida de los más egoístas. Porque ella es así, juega cuando quiere jugar y nadie puede controlarla. Puedes llamarla, disfrutando de las cosas pequeñitas, esas que te llenan de ...